Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


sábado, 2 de noviembre de 2013

Lou Reed se murió....








Lou Reed se murió. Como cualquiera, como se muere un hijo de vecino. Sin halos de malditismo, ni mayor gloria. Murió tras meses de resistir un transplante de hígado que, ahora sabemos, no resultó exitoso...
Dicen que murió cuando más quería vivir. Había dejado las drogas y el alcohol -algo tarde, Lou-, practicaba regularmente el tai chi. Y estaba más o menos imbuído en esa espiritualidad de cafetería que proporciona el New Age.

Durante mucho tempo consideré a Lou un auténtico puntal de la música moderna y post moderna. Específicamente, del rock. Y lo fue. Sus canciones lo fueron, para bien y para mal. Pero jamás admiré a la persona, al hombre, al ser humano terriblemente atormentado que fue.

En mi generación se nos enseñó mal, se nos enseñó a admirar a los malditos, a los "son of a bitch" de este mundo... Lou fue un "son of a bitch", toda su maldita vida. Lo fue por elección propia. No es un héroe, no es un sobreviviente de nada, ni siquiera de sí mismo.

Creo que el pobre Lou también fue engañado, a él también le enseñaron mal.. No celebro su partida, pero no celebro su paso por este mundo. Creo que pudo haber sido mejor, más brillante de lo que fue. Menos droga, menos malditismo nos hubieran entregado un Lou Reed años luz mejor, en todo sentido.
Suerte por allá Lou, que no está de más para nadie. Gracias por algunas grandes canciones. Porque eso sí: algo de lo que compusiste quedará con nosotros por siempre. Adiós.
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