Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


lunes, 28 de mayo de 2012

Sparks | Kimono My House (1974)

Sello discográfico | Island
Producción | Muff Winwood
Dirección artística | Nicholas Deville
Nacionalidad | Reino Unido · EE.UU
Duración | 35:44

<Cuando tienes una bonita balada, tienes que intentar desmenuzarla> Russell Mael, 1975
El letrista y teclista Ron Mael y su hermano pequeño Russell se fueron de Los Angeles a Londres en 1974 estimulados por las reacciones positivas que habían suscitado entre la prensa inglesa sus espectáculos en directo.
Tras reclutar una nueva banda a través  de los anuncios clasificados, dieron la campanada en el Top 10 inglés con la opereta glam rock <This Town Ain’t Big Enough For The Both Of Us>, que se abría con unos teclados hipnóticos y una voz incómoda y llevaba a una oleada de disparos, lamentos operísticos y guitarras chirriantes.

Esto les llevó a una aparición memorable en el programa semanal de la BBC Top Of The Pops, con Ron mirando ceñudo a la cámara, con su bigotito a lo Hitler enfatizando su inexpresivo comportamiento de comeniños, mientras Russell bailaba alrededor.

Con su portada Kitsch y chillona, en la que se mostraba a unas geishas mofletudas, Kimono… fue un éxito instantáneo de crítica y de público, e inspiró a un joden Steven Morrisey a escribir al NME para explayarse sobre sus virtudes. El falsete de Russell en <Amateur Hour> es un complemento perfecto a los juegos de palabras hilarantes de Ron, quién extrañamente menciona al violinista Yehudi Menuhin. El dramatismo camp de <Thank God It’s Not Christmas> y <Hasta Mañana Monsieur> suena como los primeros Roxy Music dirigiendo un musical de Broadway. Sparks se anticiparon a la new wave con el puntiagudo quasi-punk de <Talent Is An Asset>, mientras que la colisión de texturas jazz y las cada vez más locas letras de <Equator> muestran el filo más experimental de los Mael.

Tres décadas después, Kimono My House sigue siendo un álbum escencial, y su influencia ha sido señalada por su fan de toda la vida Morrisey, que invitó a Sparks a interpretar todo el disco en 2004 en el Royal Festival Hall de Londres.
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