Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


lunes, 2 de enero de 2012

Los recomendados: “Las moscas no vuelan de noche”, de César Santiváñez y Carlos Lavida



Por Gabriel Zárate

Las moscas no vuelan de noche: Finalista del “1º Premio Contracultura de Novela Gráfica 2010”,con guión de Cesar Santiváñez y dibujos de Carlos Lavida. La obra acaba de ser publicada por Ediciones Contracultura de Benjamín Corzo, como parte de un ambicioso proyecto personal, de impulsar la producción nacional de novela gráficas de considerable calidad. La presentación del libro tuvo como inusitado detalle, aCarlos Giménez compartiendo la mesa junto a los autores.

Desde el tenue inicio, una fina y sensible delicadeza se apodera de la sosegada atmósfera barranquina, donde se localiza el acompasado relato expuesto. Una cadencia lentificada por la escaza disposición de viñetas por página, resaltan la solida estrategia discursiva de remarcar el sensitivo tono introspectivo de la sombría trama escenificada.

Una joven hermosa y solitaria, relata reflexivamente sus ensimismadas percepciones cotidianas, que convierte en un refinado rito diario cada frecuente y armónico movimiento trivial, mientras absorta toca delicadamente su violín y abstraída proyecta una representación existencial, semejante a un ensayo instrumental de practica musical, donde ella interpreta cada mínimo detalle mundano y habitual a partir de una fascinadora melomanía.Todo ello en un antiguo barrio limeño cercano al incognito malecón, con la majestad del inmemorial mar perpetuamente presente en su entorno.

Un soberbio y cautivante lenguaje lirico e intimista nos revela la competente solvencia del exquisito recurso verbal, para acentuar el efecto de constituir un ámbito por momentos idílico e irreal, pero melodiosamente descrito y refinadamente narrado con una rítmica tonalidad armónica.

El realismo gráfico de la ingenua protagonista, que resalta su lánguida belleza femenina, es el adecuado contrapunto que contrasta la premeditada imagen naif y caricaturesca de su extraño y misterioso interlocutor (Ed Hibert,pérfido y siniestro personaje creado por Carlos Lavida)

Un espelúznate y horrendo desenlace, es la contrapartida y culminación de una angustiosa historia de espanto, que nos plantea la permanente incógnita, aún no resuelta, sobre la autentica función del arte en el complejo individuo.

Si su destellante sensibilidad, al practicarlo o consumirlo, nos hace axiológicamente mejores como personas, o más bien se tratan de sofisticados y estéticos productos culturales, que pueden ser apropiados y utilizados placenteramente, al margen de la calidad humana del individuo receptor.

Quizá la deleitante práctica artística termine siendo una soberana esfera autónoma y exenta de la condición ética del incognoscible sujeto, que finalmente la ejecuta o disfruta lúdicamente con sus libres e incomprensible reglas propias; en algunos casos, tanáticas pervertidas y amorales.

El joven dibujante Carlos Lavida demuestra un solvente y diestro conocimiento del lenguaje historietístico, de forma impecable e inusual para la frágil y exigua producción gráfica del medio local y nos invoca a seguir su evolución artística con mucha atención y prometedora expectativa.

César Santiváñez, abogado de profesión, conduce uno de los blogs de historietas más leídos e importantes en el medio peruano, de obligatoria consulta: “Pienso en comics”. Quizá este meritorio álbum marque la elegante aparición de César Santiváñez como el posible y cultivado guionista que la historieta peruana imperiosamente reclama desde hace décadas.


http://ellectordehistorietas.blogspot.com

1 comentario:

Anónimo dijo...

buen libro.. gracias

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