Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


jueves, 17 de noviembre de 2011

La Imágen Pura...

"Retrato con signo de interrogación"
Una mirada al interesante mundo pictórico de Akira Chinen...

Para los que viven en Lima: la muestra estará desde el viernes 11 de Noviembre hasta el 6 de Diciembre, la cita es en Bruno Gallery, calle Francia 565, espaldas de Brujas de Cachiche, Miraflores.


Desde sus años formativos era claro  su desdén por el discurso literario en las obras de arte, demostrando sin reparos una fe ciega en la imagen pura y sus elementos bien planteados en el plano, Akira Chinen también manifestó la necesidad de presentarse frente al lienzo con las herramientas compositivas en guardia, sin prejuicios y con un temple mas bien sereno que lo llevaba, antes de todo, a entregarse a un reconocimiento del terreno bastante largo, haciendo un sinfín de bocetos y dibujos preparatorios. Al final, lo que le importaba era el poder que la imagen representada podía irradiar en el plano. Ningún tipo de justificación interesaba al artista, simplemente dejaba a la imagen defenderse sola, acción muy válida en las artes visuales ya que desde un inicio jamás se amparó en  escritos y explicaciones, sino mas bien, en todo el potencial que la imagen pintada o dibujada podía ofrecer, verdad contundente en el reino de las artes visuales.
"Retrato con flecha y franja blanca"
Como es natural en su caso, siempre tuvo una proximidad tremenda hacia la línea y la síntesis a la hora de enfrentar un plano, como dibujante, se podía pasar horas enteras construyendo una trama uniforme en algún sector del objeto en que trabajaba: un jarrón, una cama, una mejilla, una frente o un par de ojos. El dibujo fue el que en un inicio lo llevo de la mano a explorar ciertos panoramas asfixiantes de paredes desnudas y personajes sin extremidades, los años pasaron rápido y sus necesidades cambiaron, la monocromía inicial se disfraza ahora  de colores mas bien puros y luminosos, lo opresivo de sus personajes iniciales se transforma en un gusto por la sensualidad de un rostro joven, el hieratismo de una mirada vacía y a veces contrariada. Chinen congela a sus personajes en un estado único y no presenta mayores variaciones, como  por ejemplo, en la edad y en las situaciones que sus personajes representan, su universo personal es joven y pareciera también estar condenado a jamás envejecer, de todas formas, sus jóvenes parecen también piezas petrificadas en un tablero de ajedrez, sin gestos extravagantes ni características saltantes que individualicen a los unos de los otros.

"Engastimantre"

Su estética personal lo aproxima de manera elocuente a sus raíces culturales y es que desde siempre la economía de medios en su discurso visual fue un norte a seguir. Los planos son los que mandan y la línea jamás pierde su protagonismo, como en el arte tradicional japonés. Sumado a ello está también la influencia fuerte de la cultura popular visual del Japón, depurada y digerida inteligentemente, para pasar a formar parte de su lenguaje sin llegar a ser una imitación vacía de otros artífices.



"El campeón tiene miedo"

"Dimas y Gestas"

En todo el conjunto encontramos composiciones sencillas, colores vivos y siempre planos, apenas alterados por la presencia de la trama que ensambla el tejido de la piel de sus personajes, piel que es trabajada siempre con un extraño goce, como el del que acaricia a un ser que jamás se corromperá. Y por último, silencio, mucho silencio, una característica constante que ni siquiera la caída de un paracaidista podría romper.
Como en sus años de escuela y como siempre suele hacer, su proceso es lento y metódico, avanzando trazo a trazo hasta llenar el vacío, casi sin sobresaltos,  esta serie lo ocupó durante la primera mitad del presente año y esta es su primera entrega personal.

José Luis Carranza.

Lima, noviembre de 2011



1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente artista Akira Chinen.

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