Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

LILIANA PORTER

LILIANA PORTER
1941, Buenos Aires, Argentina




El coleccionismo de pequeños objetos, de suvenir populares en muchos casos asociados a la infancia (Mickey, ositos, soldados, muñecas), o los imaginarios de la política (el che, Mao)es el depósit
o sobre el que Liliana Porter organiza un mundo en el que cada uno de los elementos que participan renueva su significado. En estos escenarios, se cruzan lo kitsch y lo tierno. No sin citas sarcásticas o irónicas, sino juegoentre lo lógico y lo arbitrario en los que no está ausente el efecto.
Las citas eruditas de historia del arte- particularmente de la obra de Magritte, Goya, Picasso- y de la literatura-Borges, Alicia en el país de las maravillas, las mil y una noches-, la yuxtaposición de imágenes, le permiten establecer un repertorio de sutiles estrategias de construcción del sentido que mezclan lo lúdico con un humor delicadamente trágico.
En 1964 después de vivir en buenos aires y ciudad de México, se establece en Nueva York donde forma junto con Luis amnitzer y José Guillermo Castillo el New York Graphic Workshop, desde el que problematizan la relación del grabado con los aspectos técnicos del oficio. Su obra de esos años explora con insistencia a las paradójicas relaciones entre la realidad y la ficción, investigación que continua en su obra más reciente. Como en el fotograbado Picasso (1973), en el que la foto de su propio dedo reproduce debajo de la línea del grabado de la Suit Vollard. La imagen ilustra una imposibilidad, aquello que no sucedió porque los tiempos de cada imagen históricamente no coincidieron. Sin embargo, lo que ella expresa con esta intervención es la condición de la imagen de plantear, cada vez un tiempo nuevo, el de la nueva parición de la imagen, en la que ella interviene levantando la Línea con el dedo.









En las obras de los años 80 se produce una fragmentación del soporte, como si este fuese insuficiente o como se hubiese estallado y su exceso o sus fragmentos tuviesen que continuarse en otros pequeños cuadritos ( stil live with red crayón, 1984) y objetos que recurren el borde superior de la pintura.
Los pequeños objetos de su colección que se representaban en dibujos y grabado yuxtapuestos, comienzan a dominar solos, en un espacio vacío, generalmente blanco o rojo. Muchas veces actúan inmersos en situaciones reales que materializan la condición que su apariencia ficcionaliza (trabajo forzadoV, 2005), tanto en las fotografías como en los videos (para usted, 1999y solo de tambor 2000). La sustancia del tiempo no es lineal, afirma Porter toda su obra es una reflexión sobre la condición no narrativa de la imagen, sobre ese potencial anacronismo que le permite aparecer en cualquier tiempo. Sobre estas posibilidades actúa Porter para juntar todo aquello que sueña y desea.












Se ha producido un error en este gadget.