Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


lunes, 26 de septiembre de 2011

El músico desconocido más famoso del mundo

Alfredo Rosell


Robert Johnson es sin duda alguna el músico desconocido más famoso e importante del mundo, si medimos su importancia por lo que significa para la música popular contemporánea.
Sabemos de él, únicamente por quienes además de haberlo conocido allá por la década de los años 30  lograron sobrevivirlo y contar un retazo de su historia.
            
Hasta los años 70 Robert Johnson era un fantasma, su biografía era (y hasta ahora lo es) un rompecabezas: con muchas piezas faltantes; pero lo que es peor, con algunas  sobrantes. Recién en 1973 pudimos conocer su rostro a través de 2 de las únicas 3 fotografías que se han podido verificar como auténticas y hasta hoy no tenemos confirmación oficial sobre el lugar donde está enterrado. A pesar de que  3 tumbas reclaman el honor y exhiben sendas placas conmemorativas, lo más posible es que haya sido enterrado en una fosa común.
Durante un buen tiempo lo único que el mundo conocía de él eran las poquísimas canciones que quedaron de las grabaciones realizadas los años de 1936 y 1937, en dos ciudades de Texas: San Antonio y Dallas.  
29 canciones, que posiblemente sean  las más versionadas  por la crema y nata del rock, del country, del rythm & blues y por supuesto del blues eléctrico y del contemporáneo.
Todo aquel que tiene la suerte de escucharlas no puede más que sobrecogerse con esos  riffs intensos, esos lamentos desgarrados, esas letras descorazonadas hasta la ternura; cambios de ritmo imposibles o dicho de otro modo posibles  sólo en la imaginación de un genio, canciones redondas que nos atrapan de principio a fin.
Bob Dylan confesó que se le pararon los pelos la primera vez que lo escuchó allá por 1961, Keith Richards le preguntó a Brian Jones quién era el otro guitarrista porque no podía comprender como una sola persona podía producir todos esos sonidos y a Clapton el impacto le duró hasta los 25, edad en que se dio cuenta que no dirigirles la palabra a los que no sabían quien era Robert Johnson era una chiquillada.
Cuando Johnson grabó estas canciones, en el más típico estilo del blues rural y acústico, más conocido como blues del Delta del Mississipi, éste ya estaba en franca retirada, sus días de gloria se habían vivido casi 10 años antes, y el rey del Delta no era Johnson  sino Charley Patton, a quien conoció ya famoso (y con un par de discos grabados) en Robinsonville, Mississippi a través de un amigo común, el también blusero Willie Brown; al poco tiempo llegaría al pueblo Son House  es así que el trío de amigos se tornó inseparable y atrás de ellos iba el joven  Robert quien para entonces era tan solo un intérprete aceptable de la harmónica pero un pésimo guitarrista, lo que motivaba la burla de todos cuando  pretendía tocar:
-  “No tocas nada”
le dijo una vez Son House, clavándole un  puñal certeramente en su orgullo más íntimo.
Harto de las burlas, decidido a convertirse en un guitarrista respetable y fiel a su espíritu vagabundo Johnson se embarcó en un viaje que lo alejó por casi un año, llevándolo por distintos rumbos, luego del cual volvió con habilidades guitarristicas nuevas e imposibles de conseguir en tan corto tiempo.
El alumno había superado a sus maestros, y la pregunta era obvia:
-  “¿Dónde, cómo y cuando aprendiste? “
La respuesta los dejó atónitos y se convirtió en leyenda:
-  “Me dijeron que tome mi guitarra y vaya a un cruce de caminos a la media noche. Lo hice y ahí se apareció un hombre alto y negro que tomó mi guitarra y la afinó, tocó un par de canciones y luego me la devolvió.” El propio Son House narró este episodio en una entrevista en los años 60, pero la versión ya era muy extendida  por todo el Sur Profundo y en la comunidad bluesera.
Así las cosas, este talento solo podía ser apreciado por unos pocos: su público estaba confinado a los habituales parroquianos de los juke joint(léase tabernas de mala muerte) que se repartían a la vera de los escasos caminos entre plantaciones y puebluchos, a los ocasionales transeúntes que coincidían con él en alguna calle o plaza de un pueblo perdido del Delta o en alguna esporádica fiesta que no faltaba en las decenas de plantaciones de algodón de la zona.
En resumidas cuentas Johnson era un músico callejero y ambulante. Tendrían que pasar algunos años más  de tristezas y desgracias para que pueda grabar y dejar su talento registrado para el futuro.
Años que utilizó para viajar, tocar donde sea y conocer a todos y cada uno de los músicos que destacaban. Estuvo en Arkansas, Texas, Missouri, Tennesse, Kentucky, Indiana. Illinois, Michigan; viajó por todo el Mississipi y testigos muy confiables aseguran que llegó a tocar en Chicago, Nueva York, Nueva Jersey e incluso Canadá.
Tristezas, desgracias y mujeres  fueron sus eternas compañeras en la corta y miserable vida que le tocó vivir.Desde muy pequeño el desarraigo fue su otro nombre. Nació en Mayo de 1911, hijo natural de Julia Majors Dodds y Noah Johnson  tuvo que esperar a la adolescencia para conocer su verdadero apellido, mientras tanto utilizó los dos de su primer padre adoptivo, el ex-esposo de su madre:Charles Dodds.
Antes de cumplir 3 años el pequeño Robert ya había tenido que trasladarse de su Hazlehurst natal en Mississippi a Memphis en Tennessee parra vivir bajo la tutela del Sr. Dodds que ahora se hacía llamar Spencer; a los 8 vuelve con su madre, quien ahora vivía en Robinsonville con su marido de turno “Dusty” Willis que se convierte en su nuevo tutor.
Cumplidos los 17 y premunido ya de su verdadero apellido Johnson, Robert se casa con Virginia Travis, quien muere con su bebe al dar a luz, en Abril de 1930;  poco después  tuvo un hijo con Vergie Mae Smith; pero al mismo tiempo se casa en secreto con  Caletta Craft, varios años mayor que él. Metido de lleno en la vida vagabunda del músico errante, Robert la deja sola en varias oportunidades; Caletta enferma y muere en su ausencia.
De ahí en adelante Johnson se procuró de varias mujeres a lo largo de la ruta; que lo acogían, mimaban, cuidaban y alimentaban cuando él estaba de paso; siempre buscaba mujeres poco agraciadas y mayores, porque así había menos probabilidad de problemas con novios y esposos. Había comprendido que las mujeres mayores tenían más recursos y posibilidades de atenderlo.
CONTINUARÁ...
En la segunda parte: las grabaciones, las letras y los covers más famosos de las canciones de ROBERT JOHNSON.



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