Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


martes, 3 de enero de 2012

Los recomendados: “Conversaciones en la Ciudad de Cartón”, de Miguel Det



Por Gabriel Zárate 
“Es penoso para un hombre confesar su desadaptación, su incapacidad para vivir”. Martín Adán (1)

Conversaciones en la Ciudad de Cartón: Obra finalista del I Premio Librería Contracultura de Novela Gráfica 2010, con guión y dibujos de Miguel Det, contando con la colaboración de Águeda Noriega y publicada por Ediciones Contracultura, en el actual 2011.
Novela gráfica sugerida como un lírico relato biográfico del excepcional poeta nacional Martin Adán (Ramón Rafael de la Fuente Benavides) pero cuya solvente trama ficcional y literaria concluye convirtiéndola en una patética cavilación alegórica sobre la precaria condición marginal del artista peruano.

En el inicio del relato, se describirán los momentos claves de la peculiar experiencia vivencial de Martin Adán, la infancia en el bucólico distrito de Barranco, situado en los extramuros de una aldeana Lima con la presencia del inconmensurable mar como preeminente marco de fondo. El “Deustche Schule” donde cursó sus años escolares y su notable origen de favorecido burgués, sobrino del poderoso General Benavides, pero sugiriendo ya muy temprano una sutil mirada caustica de su entorno familiar conservador. La amistad con el extraordinario poeta barranquino José María Eguren, tiernamente sensible e infantilmente excéntrico y un decisivo encuentro con el notable intelectual marxista José Carlos Mariáteguidirector de la connotada revista “Amauta”, quien percibiendo con lucida agudeza el precoz talento deMartin Adán, lo anima a publicar su novela vanguardista “La Casa de Cartón”, con tan solo veinte años de edad.
Pero la estratégica destreza del desarrollo de la construcción narrativa de “Conversaciones en la Ciudad de Cartón” reposa en la reiterada alternancia de continuos saltos temporales que transforman y fragmentan la linealidad cronológica del relato reordenando su articulación, donde apreciamos una emotiva “educación sentimental” del tierno púber, que observa imaginativo con sensitiva mirada poética el habitual universo cotidiano, contrapuesta a un desgarrador Martin Adán envejecido y deteriorado, atrapado en un devastador infierno interior, de errante deambular alcohólico, extraviado entre inmundos bares y reincidentes internamientos en centros psiquiátricos, simbolizando la solitaria imagen conmovedora de un autentico “outsider” genial, un agónico “loser”,sumergido en una patológica bohemia funesta y autodestructiva, cuya presencia fantasmal deambula agotadoramente por la Ciudad de Cartón.

Miguel Det se apodera de la leyenda de Martin Adán,de su mirada escéptica, que lo conduce vencido a un sórdido exilio interior, para configurar proyectando su propia visión ideológica y disconforme del execrable mundo nuestro, exorcizando también sus propios demonios angustiantes sobre la desalentadora condición del creador nacional. El novelista mexicano-peruanoMario Bellatín afirmó en 1996: “Mientras que el escritor y el artista no sean tomados en cuenta como parte integrante de una sociedad, como seres que forman parte de su dinámica estructural, es poco lo que puede suceder en su favor… Una actitud que arrastramos de siglos y que no ha dado como resultado sino talentos frustrados, artistas envueltos en la miseria y en la locura”. (2)
Por momentos la secuencia narrativa se interrumpe, para dar lugar a sofisticadas viñetas articuladas someramente que estampan estéticas imágenes sensoriales con una atmosfera cargada de desenfrenado lirismo reflexivo, con insinuantes detalles transgresores, propios de la contracultural influencia under de Miguel Det, donde el hermoso dibujo graficado es una de las vitales cimas de la provocadora historieta, logrando una expresiva belleza plástica en las realistas estampas trazadas, que retratan refinadas instantáneas vivenciales solo hilvanadas por la poética voz descriptiva de un etílico Martin Adán.

Miguel Det consigue retratar ficcionalmente la desvalida humanidad conmovedora de Martin Adán, un desolador y sombrío poeta maldito desesperanzado, que jamás se perdonó el haber sobrevivido a una nefasta fiebre escarlatina que lo separó mortalmente de su añorado hermano menor, reinventándolo el autor de historietas para fabular metafóricamente una atormentada seudobiografía del extravagante poeta, que culminará por hablarnos de sí misma, de su propia problemática, del patético artista gráfico peruano que camina al filo de la navaja, siempre pudiendo “acabar debajo de un puente” (Cesar Carpio)(3) y con ello legarnos una exquisita “historieta alternativa” de lectura imprescindible en la historia de nuestro cómic nacional.
Notas:(1)Vargas Durad, Luis. “Martin Adán”. 1995
(2)Bellatín, Mario. “Viajeros de la Nave de los Locos”. 1996
(3)Cuadros, Guido. “Entrevista a César Carpio Guerra”. 2009

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