Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


lunes, 27 de febrero de 2012

Morrissey en Lima: El Muchacho Con La Espina En El Costado

Por: Cecilia Medo







El NME lo ha catalogado como “uno de los más influyentes artistas de todos
los tiempos”, y The Independent afirma que “la mayor parte de las estrellas
del pop necesitan estar muertas para llegar el estatus de icono que él ya ha
alcanzado en vida”. ¿De quién hablan? De Morrissey, del viejo y querido
Morrissey, quien visitará Lima este 14 de marzo, en un concierto por el que
muchos ya le están vendiendo el alma al diablo. El muchacho con la espina en
el costado viene a cantarnos sobre sus deliciosas historias de desamor,
soledad, desencanto y mala leche, con ese  humor negro y
sensibilidad que hacen de él un genio indiscutible.





Visitando el archivo : Morrissey, Steven.. ¿Quién?


Había una vez un muchacho delgaducho y guapo, de facciones muy finas -cuasi andróginas- y voz aterciopelada. Era inglés de familia irlandesa, y tenía todas aquellas características tan británicas como la excentricidad, el gusto por lo raro o extraño y una manera muy sui generis de ir contra la
corriente. De jovencito, era retraído y se encerraba en su habitación para escuchar a sus ídolos, “The New York Dolls”.


 Este chico inglés sin fama ni fortuna era Steven Patrick Morrissey, nacido en Manchester, Inglaterra, el 22 de mayo de 1959.Cuando aún lo llamaba Steven, nadie presagiaba que junto a Johnny Marr conformaría la más legendaria banda de los 80’s, “The Smiths”, y que ya nadie recordaría su primer nombre, sino su contundente apellido: Morrissey –a secas-, el mismo que a su vez le pondría la rúbrica a una alucinante y exitosa carrera en solitario; ni que todo esto lo convertiría en uno de los compositores e intérpretes más queridos y –literalmente-“adorados” por millones de entusiastas fanáticos, a lo largo y ancho de este condenado mundo.

Morrissey fue siempre un melómano, tempranamente seducido por el glam rock, y no mucho después, por el punk rock. Ello lo llevó a ser el frontman de The Nosebleeds –junto a Billy Duffy, futuro miembro de The Cult, esto fue en 1978. Al tiempo que se introducía en el mundo del rock, Steven seguía siendo
un melómano activo, además de los NY Dolls, se volvió fan de The Cramps y cuentan que inició el fan club oficial de estos, el cual que se llamara “The Legion Of The Cramped”. Pero él estaba llamado a ser una de las estrellas del firmamento pop, así que sus actividades como fan o supporter de otros grupos fueron menguando. Morrissey y Duffy migraron a otro grupo, Slaughter And The Dogs, y escribieron varios temas en esos días de pobreza y anonimato. El proyecto musical se cayó y Steven se dedicó a escribir. De hecho publicó un par de libros con la conocida editorial Babylon Books, The New York Dolls (1981), su banda favorita, y James Dean is Not Dead (1983), quizás su actor fetiche más importante.




 The Smiths:

 A estas aventuras como escritor, le seguiría la mayor de todas: el encuentro casual con Johnny Marr, que daría inicio a la alianza entre compositor y músico más alucinante desde la de Lennon-McCartney. El propio Morrissey ha declarado lo maravillosamente bien que Marr y él se llevaban, y lo similares que eran –también- en su forma de pensar. Era 1982, y tras reclutar a  Mike Joyce y Andy Rourke, y firmar con el sello indie Rough Trade, podríamos decir que se firmó el acta de nacimiento de The Smiths. Lo que siguió fue vertiginoso. El legendario John Peel se enamoró de los temas de esta novísima banda, “Hand in glove”, “What difference does it make?” y “This charming man” fueron tocadas una y otra vez por Peel, con el prestigio y espaldarazo que ello significaba para cualquier novel artista de entonces.


 La subida en los UK Charts fue inevitable. The Smiths fueron generando cada vez más expectativa, hasta llegar con “Bigmouth strikes again” al número 2 en las listas. Es imposible reseñar aquí la producción musical de The Smiths, que fue intensa y genial, de una originalidad imposible de replicar.Nadie sonaba como ellos, nadie escribía canciones con letras tan oscuras y agridulces y melodías tan arrolladoras.
Sin embargo, solamente grabaron cuatro legendarios discos: The Smiths (1984) Meat Is Murder (1985), The Queen Is Dead (1986)  y Strangeways, Here We Come (1987), siendo la mayoría recopilatorios. 


Los fans de The Smiths probarían ser tan“hardcore” como aquellos de The Cure. Los malentendidos en esa alianza artística casi perfecta fueron apareciendo y multiplicándose, para desgracia de nosotros, los pobres mortales. Y así, tras innumerables desavenencias, Marr y Morrissey tendrían una pelea definitiva que llevaría a ambos a ponerle fin a esa maravilla llamada The Smiths. Esto ocurrió hacia 1988, irónicamente acompañando el lanzamiento de “Strangeways here we come”, el último álbum de la banda.





Con ustedes, ¡Simplemente Morrissey!


Morrissey emprendió sin demora una muy singular carrera en solitario. Apenas seis meses después del rompimiento con Marr, Morrissey sacó su primer álbum solista, “Viva Hate”,el mismo que trepó al número uno de las listas. Con temas como “Every day is like Sunday” y “Suedehead”, el inicio de Mozz -un apelativo cariñoso- como solista no podía tener mejores auspicios. A este lanzamiento le siguió el de los singles “Interesting drug”, “Ouija Board” y “The last of the famous international playboys”. Luego, Morrissey decidió sacar una colección de B-sides y otros singles que llamó “Bona Drag”, con temas tan legendarios como “November spawned a monster”, ¿quién no recuerda el video donde Morrissey se retuerce bajo el sol inclemente del cañón del Colorado, vestido con aquella camisa de gasa negra transparente? Más hits, más discos, la popularidad de Morrissey se elevó como la de ningún otro artista que, tras estar en una banda importante inicia una solo career.  Toda la fanaticada de The Smiths se pasó a las filas de Morrisey, y este no dejó de captar nuevos adeptos por su propia cuenta. Centenares, miles de chicos y chicas, jovencísimos -y no tanto-, portando ramos de flores y trepando al escenario para abrazar a este “flautista de Hamelin” alternativo. Y él, dejándose querer.



 Excéntrico y controvertido:


Morrissey es un sujeto complicado y muy interesante. Es poliédrico: reconocido activista por los derechos de los animales, como tal, es vegetariano convicto y confeso desde hace décadas. Temas como “Meat is
murder” salieron de sus profundas convicciones pro animalistas. Es también un rendido admirador de Oscar Wilde, a propósito del cual alguna vez declaró: “Él (Wilde) estaba más allá del genio, y tanto así que resultaría ordinario pensar en él como alguien simplemente “ingenioso”. Él es, para mí, el personaje ideal… …Si pudiera hacer una elección personal, cosa que por supuesto no puedo hacer, me inclinaría por el viejo Oscar”. Alusiones al escritor y a su obra se encuentran por todos lados, desde la etapa Smithsoniana hasta el día de hoy, por ejemplo en “Cemetery Gates”. Además, Wilde fue irlandés de nacimiento e inglés –o londinense- por adopción, cosa que lo aproxima aún más a Morrissey. Aparte de su afición por leer y escribir, nuestro artista se caracterizó durante mucho tiempo por predicar a favor de una vida “célibe”, sin actividad sexual, definiéndose a sí mismo como alguien asexuado. Algunas veces ha deslizado comentarios que han sido interpretados como racistas, o reveladores de una postura contraria a los inmigrantes en Europa. Morrissey ha vivido durante muchos años en los EE.UU, pero es un inglés empedernido, como lo declara en su tema “Irish blood, English heart”, pero es un anti monárquico recalcitrante,  que es una contradicción brutal tratándose de un británico. Otro aspecto muy conocido y controversial de Mozz ha sido su pública y eterna pelea con Robert Smith (The Cure). Cuando ambos eran jóvenes y estaban destacándose como líderes de opinión en el mundo de la música pop, algún comentario hiriente de Morrissey encendió la ira santa de Smith, y desde entonces no han cesado de lanzarse toda clase de ataques e insultos. Pero las relaciones de Morrissey con otros colegas han sido todo lo contrario, es admirador y amigo de Siouxsie Sioux, grabó un dueto con ella a mediados de los noventa, “Interlude”. Y también ha colaborado con Chrissie Hynde, de The Pretenders.



Misógino, amante de la literatura, fetichista de actores de los 50’s y 60’s como James Dean, adorador de Oscar Wilde, vegetariano y defensor de los animales -reconocido por PETA-; asegura haber escrito ya su autobiografía y manifiesta el deseo de publicarla pronto, también es amante del buen fútbol. Excelente amigo de sus amigos, incansable perseguidor de sus enemigos, así es Morrissey. Apasionado, excéntrico, sensible, sarcástico, dulce, misterioso, polémico… Resumiendo: Genial. 

Este genio viene a Lima en Marzo, y por eso: “melómanos de Latinoamérica, uníos” y no se pierdan esta ocasión de oro. Para tener algo que contarle a los nietos, sobrinos o ahijados.

Viva Mozz!


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