Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


miércoles, 14 de marzo de 2012

Entrevista con Erwin Flores, La voz demencial de Los Saicos // Por Gonzalo Alcalde y Diego Beatfolk


Publicada en Sótano Beat Nº 4 del año 2003




  
Con la inesperada entrevista de Sótano Beat a Rolando Carpio en el número anterior finalmente empezó a aclararse el misterio de Los Saicos. Si bien la magia primitiva de su música seguirá intacta, por fin entendimos verdaderamente algo del contexto y la escena en la cual fue creada esta música tan única en el mundo. Pero quedaba mucho por investigar y parecía que pasaría mucho tiempo hasta obtener el resto de la historia. Faltaban tres Saicos más y no abundaban las pistas, sólo rumores y más rumores. Ni el mismo “Chino” Carpio sabía qué había sido de Erwin Flores, la voz de los Saicos, cuyos gritos definieron a Demolición como el gran himno del rock peruano de los sesentas (y probablemente de todos los tiempos). Sólo se sabía con alguna certidumbre que se había ido a vivir a los Estados Unidos unos años después de que desaparecieron los Saicos. Así que, viviendo por ahora en ese mismo país pensé  que pondría mi granito de arena en esta búsqueda y empecé por guías de teléfono y búsquedas en internet, con resultados muy modestos por decir lo menos.

Pero hacia fines del 2002, antes de que la búsqueda diera algún fruto, sucedió lo increíble: ¡llegó al correo electrónico de Manganzoides un mensaje de “Erwin Flores”! Erwin había encontrado en Internet algo sobre la versión de El entierro de los gatos y estaba interesado en obtener el CD. Debo admitir que por un buen tiempo el escepticismo pudo más que el entusiasmo, y fui tanteando, muy lentamente, a esta persona que, a veces, pensábamos ser algún bromista cruel. Es que era una coincidencia demasiado improbable. Finalmente, meses después, las dudas ya se habían aclarado totalmente. Incluso tuve el gusto de conversar con él por teléfono. No sólo eso: supimos que Erwin viajó a Lima por motivos de negocios a principios del 2003 y se reunió sorpresivamente, por primera vez en más de 30 años, con los demás Saicos. Por supuesto, ya le habíamos propuesto una entrevista a esta leyenda del rock peruano que hoy en día viaja por todo el mundo por asuntos de negocios, y que tuvo la gentileza de dedicarnos mucho tiempo a responder estas preguntas.

Así que sin mayor preámbulo, le cedemos la palabra a Erwin Flores, para que nos cuente no sólo sobre los Saicos sino sobre la vida interesante que sigue viviendo. Le agradecemos mucho la sinceridad, inteligencia y humor al responder y contarnos tanto. Las preguntas son mías y de Diego Beatfolk (Gonzalo Alcalde).





Cuéntanos qué haces hoy en día.
Muchas lunas y varias encarnaciones han pasado desde Los Saicos. En el ´71 vine a los Estados Unidos, a Washington DC. Canté en bares y restaurantes mientras estudiaba Física. Luego de graduarme trabajé en la NASA por 10 años. Era el trabajo más interesante del mundo –trabajé en el transbordador espacial y otros pájaros. Lo disfrutaba tanto que pensé que llegarían a cobrarme por trabajar ahí.
Sin embargo al final me salí porque quería buscar fortuna –la cual aún me elude 12 años más tarde. Hoy en día soy ejecutivo de una empresa multinacional de productos farmacéuticos. Viajo montones por todo el mundo, pero lo único que realmente quiero es retirarme para tocar música 24 horas al día: la víbora se muerde la cola y la circunferencia finalmente se cierra.
Dos veces divorciado (la primera peruana, la segunda gringa), ahora vivo (aún en Washington) con mi novia, Mónica, una argentina súper chévere a quien adoro. Ella es hincha del Boca y yo del River (he pasado mucho tiempo en Argentina en los últimos diez años). Yo fui del municipal en una época. El fútbol me encanta ¿Puedes creer que exista un equipo como el Real Madrid? ¡Joder! Es tan incomprensible como la comida peruana. 

¿Mantienes algún contacto con los demás ex Saicos?
¿Ex Saicos? Hum, nunca lo había pensado así. Creo que uno es Saico para siempre porque la experiencia fue demasiado intensa.
A “Papi” (César Castrillón, cantante y bajista) lo veo todo el tiempo porque vive en Washington con su familia desde hace 20 años. Vende casas para vivir, pero él será Saico hasta dos o tres días después de muerto. Con “Papi” siempre tocamos música y cantamos en casa, con los amigos, y él continúa teniendo una voz bárbara. Antes sólo nos acompañábamos con la guitarra, pero ahora tenemos un estudio con todos los hierros y conseguimos pistas de prácticamente toda clase de música. “Papi” canta canciones de Nino Bravo y yo de Dean Martin.
A Pancho Guevara (batería) y al “Chino” Rolando Carpio (primera) no los había visto, ni sabido nada de ellos, por más de treinta años. Pero la semana pasada estuve en el Perú y los busqué. Fue una reunión fuera de serie. El “Chino” es ingeniero y tiene una empresa de computación. Pancho está semi-retirado y tiene alguna plantación de arroz en el norte. Ambos, como yo, lo único que realmente desean es tocar música. Sólo que ellos quieren tocar rock; “Papi” y yo andamos en la música melódica.
Lo más interesante de todo, sin embargo, es que existe un sentimiento entre los cuatro de seguir siendo, a pesar del tiempo y la distancia, los mejores amigos que (aparte de hijos y esposas) cada uno de nosotros tiene. Como dije antes, la experiencia de ser Saicos dura para siempre. Pero, hablando de ellos, ustedes entrevistaron al “Chino”. Recién vi la entrevista e, igual que los demás Saicos (excepto yo, por supuesto), recuerda todo mal. Esta entrevista va a servir para poner las cosas en claro (¿está claro?). 

¿Sabes algo sobre lo que ha ocurrido con el rock peruano desde los sesenta?
Después de irme no sé  qué pasó en el Perú, punto. Ni rockero, ni político, ni nada. Para mí fue una sorpresa enterarme que el Municipal desapareció de la primera. Pero cuando salí del Perú había algunos grupos bestiales como los Traffic Sound y los Mad´s que son dos que recuerdo bien. También  los Steivos que tocaban en el Neptuno y rompían cada noche. En los Steivos cantaba Frank Privette y tocaba la batería Mario Pastor, ambos formidables y ambos de Lince, que también era del barrio de los Saicos y de los Mad´s. Manolo Ventura, el primera de los Mad´s, Frank Privette y todos los Saicos vivíamos a dos cuadras unos de otros desde antes de tocar música. En una época me gustaba pensar que Lince era un pequeño Liverpool, donde el rock era intrínseco e inseparable de nuestra naturaleza.
Los Shain´s eran amigos y tocaban rock real. El pata Ego Aguirre fue el primer peruano que acopló la guitarra contra el parlante del amplificador para hacer sonidos mágicos. Otro pata, el “Troglodita”, siempre fue rockero superloco –a mí me gustaba escucharlo y verlo. Los Doltons también eran amigos, pero no tocaban rock –lo de ellos, sin embargo, era más popular porque le hablaba a las audiencias generales.





¿Sabes que los Saicos se han convertido en un “grupo de culto” internacionalmente y lo bien considerados que son por conocedores del rock de los sesenta?
El otro día compré en España un LP con todas las canciones que los Saicos grabaron en los sesentas. Eso me llevó a mirar la Internet y me enteré de lo del “culto”. Lo encuentro sorprendente, pero cuando escucho nuestras grabaciones me doy cuenta que éramos reales y probablemente precursores de algo que vino después. Espero que no se enteren que la verdadera  razón detrás de lo nuestro es que comíamos carne humana (cruda).

¿En qué año y bajo qué circunstancias arrancan los Saicos? ¿Cómo se juntaron?
Yo era amigo de “Papi” y Pancho desde 1960, cuando éramos de la pandilla rockanrolera Los Cometas, de Lince. “Papi” y Pancho eran músicos natos, yo no. La primera vez que vi a “Papi” (tirándonos la pera) él estaba sentado en el parque tocando un rondín. Me pareció bárbaro que alguien pudiera tocar música así,  espontáneamente. “Papi” también tenía una voz que aún maravilla a quien la escucha. Pancho, por otro lado, le sacaba ritmo a cualquier objeto (carros, puertas) desde que nació. Cuando agarró una batería simplemente se destapó, pero ya había tocado bongó (a los trece años) con una banda profesional de música tropical en un night club. No ha cambiado –el otro día me contaba que tiene el problema que cada vez que escucha música le hace ritmo con los dientes.
Yo era literalmente sordo. En el barrio, cuando querían decir que no podías ni silbar decían “cantas peor que Erwin”. En el ´62 me fui a estudiar Agronomía al Brasil y aprendí a tocar algunos acordes en la guitarra. No podía creer que yo estuviera produciendo algo musical –bastaba poner los dedos y rascar. Pero lo que me faltaba en melodía me sobraba en ritmo y resulté ser un natural para la segunda guitarra, aunque aún el otro día Pancho me decía que como músico yo siempre había sido un buen cocinero. Me tocó algunas de nuestras canciones y me señaló dónde es que yo las cagaba.
Cuando volví al Perú en 1964 con una guitarra eléctrica en mi equipaje, compramos una batería para Pancho y un bajo para “Papi” y comenzamos a tocar. El “Chino”, que en esa época guitarreaba sentado en los umbrales con Frank Privette, se nos unió porque nosotros teníamos amplificadores. El era la pieza que faltaba porque tocaba primera guitarra y era creativo. El problema fue que “Papi”, que era el cantante, no podía cantar mientras aprendía a tocar el bajo, así que le ofrecimos el puesto a Ballón, un pata del barrio que cantaba con Los Belton´s (otro grupo de Lince). Ballón imitaba a Elvis y no le parecía cool cantar en castellano, pero se decidió porque nosotros teníamos amplificadores.
Mientras tanto yo, que componía la parte melódica y las letras, gritaba las canciones para poder ensayarlas (el “Chino”, mi socio en las composiciones, hacía los arreglos melódicos). Esto, al fin, resultó determinante para el estilo de los Saicos. Resulta que mi hermano Harry era amigo de Vlady Artieda, un discjockey de nueva ola bastante popular en Radio El Sol. Harry siempre fue nuestro mayor hincha y convenció a Vlady de que nosotros éramos fabulosos. Vlady, sin habernos escuchado, nos puso en el programa del festival de CACODISPE (ese horrible acrónimo significa “Cadena de Comentaristas de Discos del Perú”) donde la industria entera (radio, TV, discos) se reunía para premiar a los mejores artistas, productores, etc. del año.
Nosotros le dijimos a Harry que no estábamos listos puesto que Ballón aún no había ensayado con nosotros y el festival se venía en dos días. Harry me dijo “tú gritas”, y ahí mismo inventó a los Saicos. Tocamos Come On con el máximo volumen que dábamos (para aquellos tiempos nuestros amplificadores de 50 watts eran monstruosos). Cuando terminamos la canción un silencio como de muerte se cirnió sobre la platea; nadie movía un músculo y nosotros nos miramos pensando que habíamos hecho una cagada total. De pronto la audiencia se levantó en un rugido de aplausos y gritos. Aquella noche, en el teatro Tauro, nos dieron contratos para la TV y para grabar discos –esa era la primera vez que tocábamos en público. En el ´65 nos dieron todos los premios (canción, grupo, etc.) en el mismo festival.
Pero ya antes del CACODISPE habíamos tocado una vez en el programa de Guido Monteverde en la tele. Su hermano, Humberto Monteverde, que era amigo de mi hermano Harry, nos invitó.

Musicalmente, ¿Qué hubo antes? ¿Cómo te interesaste en la música, qué escuchabas de adolescente, a quién admirabas?
Cuando yo tenía 15 años, todos los muchachos de la Tierra querían ser Elvis y todas las chicas del mundo amaban a Elvis. Recuerdo que mi enamorada hablaba con sus amigas, sin ningún embarazo y delante de los muchachos, algo así como: “¿Qué harías si estás en el cuarto piso y Elvis te dice ven aquí?”; “me tiro”, contestaba la otra.  Seguro que a las generaciones siguientes les será difícil entender la magia de Elvis, pero tanto musicalmente como en el escenario él creó algo que nadie había siquiera soñado antes.
Antes de Elvis, Bill Halley y sus Cometas me causó una impresión extraordinaria. Rock Around the Clock fue el primer rock que jamás escuché –no puedo explicarte la experiencia existencial. Algo similar me sucedió años después cuando entendí la Teoría de la Relatividad y descubrí que el tiempo no es uno sino muchos y diferentes.
Antes del rock, los boleros de Lucho Gatica, Antonio Prieto y Los Tres Diamantes, Dean Martin y La Flor de la Canela son las impresiones musicales más fuertes que recuerdo de mi niñez. Después de Elvis, la canción Little Darling (The Diamonds) me impactó; Paul Anka me cautivó. La bossa nova fue una innovación fenomenal que mezcló la samba con el jazz. La samba tradicional y las marchas de carnaval que aprendí en Brasil aún influencian mi música. Estoy seguro que había otros, antes y después de Elvis, pero no los recuerdo. Los Teen Tops, con Enrique Guzmán, también fueron esenciales porque me enseñaron que se podía hacer rock en castellano, lo cual me fue importante años después.
Hasta que llegaron los Beatles. Esto no requiere explicación – no es explicable (si alguien se la encuentra, me pasa una nota por favor). También los Rolling Stones me influenciaron. La queridísima Diana García, una discjockey de los sesentas, decía que mi estilo de rock venía de ellos; yo no lo creo (no se sabe que Mick Jagger haya comido carne humana). Por la época de formación de los saicos había varios otros grupos, mayormente ingleses y algunos americanos, que sonaban y que indudablemente me influenciaron, aunque no me fueron imprescindibles. Recuerdo a los Beach Boys y los Animals.

¿Se te ocurrió a ti lo de “los sádicos”? ¿El nombre jugaba con la palabra (importantísima en los sesenta) inglesa “psycho?  
  Tal como lo dices, así fue: se me ocurrió a mí (estoy seguro que los muchachos del grupo no lo recuerdan así, pero ya les expliqué que ellos todo se lo acuerdan mal) y fue una combinación de “sádicos” y  “psychos” que significa locos (también esto ellos lo recordarán mal). A muchos (especialmente a Guido Monteverde, un periodista artístico muy importante en los sesentas) no les gustaba el nombre porque pensaban que no significaba nada. Eso no me fastidiaba porque mi nombre, o Carlos, tampoco significan nada.
En esa época nadie quería cantar rock en castellano. No se les puede culpar, porque no era concebible. La alternativa eran los Teen Tops, pero cuando el rock nacional se inició ya ellos habían desaparecido y el modelo era Inglés/Americano, y nadie más que nosotros creaba, todos tocaban covers. Nosotros tampoco escapamos totalmente a la influencia: la primera canción que grabamos fue Come On, pero yo presentí que lo nuestro era el castellano y comencé a componer en castellano. El nombre “Los Saicos” es la más clara expresión de la ambivalencia de aquellos tiempos

¿De dónde sale esa bestialidad, esa energía de los Saicos, quién era el que influyó en este sonido que los emparenta con los grupos de garaje norteamericano?
Es que éramos unas bestias. Lo interesante es que los cuatro teníamos el mismo sentido del cool y nunca hubo ni la menor disensión en cuanto a qué deberíamos tocar o no. También teníamos otro elemento: el atrevimiento de pararte en un escenario y cantar Demolición. Coño, mi enamorada se apartó súbitamente y varios amigos con quienes estudié en el colegio dejaron de hablarme –pensarían que estaba loco o que era un imbécil.

Tu estilo vocal: ¿imitas a alguien?
No, ya te lo conté; yo no cantaba si no gritaba porque no podía hacer otra cosa. Aunque también es cierto que Come On y Demolición las compuse en ese estilo –Ballón nunca hubiera podido cantarlas, ni “Papi” tampoco. Si no fuera por las circunstancias que me obligaron a cantar quizás hubiéramos tocado otras canciones. En el programa de Monteverde tocamos un rock que yo había compuesto (del cual ya no me acuerdo) y aunque yo lo canté era otro estilo, no el ronco. Pero nunca imité a nadie.

Dentro de las influencias extramusicales posibles de los Saicos ¿tuvieron que ver algo las pandillas de motoristas de la lima de los 50s y que parece que se extendieron hasta los 60s (Gato Pardos, Sokis de Lince, Bucaneros, etcétera? Me refiero a la temática de las canciones, a su actitud y apariencia como grupo.
Sin lugar a dudas. Pancho, “Papi” y yo éramos de los Cometas, de Lince. Luegos los Cometas nos unimos con los Sokis y formamos una superpandilla de doscientos miembros. En esa época las pandillas se llamaban “clubes de rocanroleros” que existían en todos los barrios y que se encontraban genialmente (y pacíficamente) organizados por un discjockey chileno de Radio Victoria que se llamaba Sergio Vergara a quien todos respetábamos como un ser mítico. Me pregunto qué será de él ; cuando nos hicimos populares Sergio ya había desaparecido. Comentar en la mentalidad y cultura de los rocanroleros de esos años tomaría un libro entero, pero si fue muy intenso y nuestra propia mentalidad estaba totalmente moldeada por esa cultura. Deberías haber un artículo acerca de eso.

La letra de Demolición, en particular, ha dado lugar a muchas especulaciones sobre el origen de la actitud rebelde de los Saicos. ¿Leías algo de literatura política, acaso de carácter anarquista o algo así, beatniks, literatura existencialista?
Nada que ver. Nosotros no sólo éramos apolíticos sino directamente indiferentes. Probablemente la cultura beatnik se filtró en lo nuestro a través de la música Inglesa/Americana, aunque los beatniks eran de antes. Yo en esa época leía mucho, pero el existencialismo tanto  entonces como ahora me pareció irrelevante, innecesario. Nunca pierdas tu tiempo leyendo a Camus –escribe tonterías.
En general, la música con mensaje me aburre infinitamente. Y los poetas musicales también: Serrat y Alberto Cortés me ponen a llorar. Hoy leí la letra de Imagine, de Lennon –como poeta Lennon es (felizmente) un buen músico. 

¿Quién escribía las letras, quién hacía la música?
Yo. El “Chino” contribuía en darme algunas ideas y en arreglar las canciones. Mi sociedad autoral con él (E. Flores/R. Carpio) se debió a los Beatles: estábamos imitando el Lennon/McCartney. Pero me parece bien; nunca me fastidió esa sociedad.

¿Fue Humberto Monteverde quien los descubrió en el Negro-Negro? ¿Cómo era la relación con este bar, con esta bohemia del Negro Negro?
Hasta el otro día que leí la entrevista que ustedes le hicieron al “Chino” no entendía el origen de esta pregunta, pero les repito que el “Chino” se acuerda mal. Mi mamá era una bohemia real e iba al Negro-Negro a menudo y nosotros tocámos ahí una sola vez, cuando ya éramos semifamosos; pero no creo que Humberto frecuentara ese ambiente. El “Troglodita”, que en esa época se llamaba Jean Paul (su nombre real es Enrique Tellería), también cantó allí esa noche con Mario Pastor en la guitarra (él fue luego baterista de los Steivos), y allí fue que los conocimos a ambos. Como ya les conté, Humberto Monteverde nos llevó al programa de su hermano Guido en la televisión, pero él no nos “inventó”.

¿Qué inspiró Demolición? ¿Sabes que se ha convertido con los años en el tema más emblemático del rock peruano de los sesenta?
No me sorprende que se haya convertido en lo que tú digas; cuando lo escucho hasta yo me sorprendo. No tengo la más puta idea de qué lo inspiró.

¿Cómo fueron sus giras a provincias? ¿Hasta qué punto podemos hablar de una “saicomanía” a nivel nacional alrededor de 1965, más o menos?
Demolición cruzó del rock al público en general. Los jóvenes de Lima y algunas otras ciudades costeñas nos “entendían”, para el resto éramos unos freaks (zafados). Pero sí éramos inmensamente conocidos. No podíamos salir a la calle sin que la gente nos dijera cosas (positivas y negativas). Aun cuando estaba de luna de miel en Miami encontré muchos peruanos que me recibían a coro con el ta-ta-ta-ya-ya…
Pero hicimos pocas giras. Una de ellas, a Piura, es la que más recuerdo. Nos llevó un pata genial, Marino Lizul, que era dueño del club nocturno Astoria, en Miraflores. Acabamos tocando en los lugares más extraños, incluyendo un coliseo de huainos. Tocamos y tocamos, pero la única reacción del público fue un silencio total. Nosotros estábamos acostumbrados al griterío perpetuo, pero esos cholos lo tenían claro: estábamos locos y éramos un fraude. Luego, cuando salió al escenario El Jilguero del Huascarán comprendimos. El pata cantaba La Flor de Papa (¿la conoces?) y era el Elvis serrano. He visto cantantes famosos en persona, pero sólo dos o tres que se le puedan comparar en el escenario: Tom Jones, Goyoneche (que cantaba tangos, con el gran Troilo en el bandoneón), José Feliciano.

¿Es cierto que iban en un carro especial por las calles de Lima?
¿Quién te dijo esa huevada? ¿O será que se refieren al carro de mi mamá con el que corríamos carreras suicidas a la playa La Herradura? Aún pienso en esas carreras como la cosa más estúpida que jamás he hecho –pude haber matado mucha gente.

Las canciones, una por una, sobre todo Alcatraz (tema que consideramos “protosicodélico”) y Cementerio: ¿Puedes hablamos sobre cada una? ¿Quién canta en cada una, quién hace coros, que instrumentos y amplificadores usaban, lugar de grabación, ingeniero que los grabó ?
Me gustaría tener el tiempo (y la memoria) para analizar cada una de nuestras canciones. Cementerio la canta “Papi” y el coro en el disco lo hicieron Pancho y el “Chino”, aunque en vivo yo también metía mi cuchara.
Siempre arrancábamos los conciertos con esa canción por varias razones: comienza con la Marcha Fúnebre, lo que establecía nuestra identidad macabra; era esencialmente una pieza melódica, como la calma que precede a la tormenta; todos cantábamos, con dos en la voz principal y dos en contra-alto, lo que sonaba como la san puta; la primera voz la  hacía “Papi”, que sí que cantaba; y, por último, esa canción la teníamos bien resuelta y era fácil de tocar. Sin embargo el relincho salvaje que se oye en la grabación nunca pudimos hacerlo en vivo porque en el disco lo hizo “Chavo”, un pata de la época de los Cometas que siguió al lado nuestro a través de nuestra existencia aunque no podía tocar nada.
Siempre me sorprendió, aunque nunca lo comenté, que Pancho no pudiera reproducir el relincho, porque él era el mejor músico y capaz de hacer casi cualquier cosa. El me hizo la segunda voz en Intensamente y si la escuchas bien verás lo sólido de esa grabación. En la Internet vi una encuesta internacional donde Intensamente fue elegida como el mejor rock en un lenguaje otro que Inglés. La razón es tanto al extraordinaria armonía de Pancho en la voz como el arreglo de la canción, de lo cual tanto el “Chino” como Pancho son mayormente responsables.
Otra cosa acerca de Cementerio. Cuando la compuse,  la letra era algo así como: “Caminando por el cielo, conocí a un primor, resultó que era un ángel…”. Cuando volví a mis sentidos, le cambié la letra inmediatamente: “En un cráneo roto la cerveza se sirvió…” -¿en qué mierda estaría pensando?
¿Alcatraz? Cuando vine a los Estados Unidos me enteré (igual que todos después de la película) que Alcatraz es una isla-prisión y por lo tanto la historia del escape que la canción relata (“los perros siento ya muy cerca de mí”) no puede ser real. Pero ¿a quién le importa la realidad cuando estás tocando rock-and-roll?
También en esa época grabamos El Entierro de los Gatos. Aunque yo la compuse, la guitarra del “Chino” le dio origen. Él se apareció una tarde con esa guitarra maldita, acerca de la cual he leído comentarios en el Internet, y la canción se me vino espontáneamente, de un golpe. Eso sucede muy rara vez. Los ruidos infernales de la grabación los hizo Pancho. Hablando de Pancho: en mi opinión, sin su batería los Saicos nunca hubieran sido.
Lástima que mis gritos pegaran tanto porque esto evitó que “Papi” cantara más canciones. Yo creo que él pudo haber cantado en la Scala y hubiera sido tan grande como Pavaroti, o si hubiera cantado canciones melódicas hubiera sido igual a Nino Bravo. El cantó Ana que antes me parecía una canción media tarada pero que hoy me encanta escuchar. Y “Papi” además tiene un sentido musical bárbaro. Cuando tuvo que tocar el bajo, simplemente lo tocó –bien.

¿Cuántas canciones de los Saicos quedaron inéditas? ¿Estaban pensando en lanzar un LP cuando se disolvió el grupo?
No creo que se nos quedaran muchas canciones en el tintero porque todo lo que componíamos lo grabábamos de inmediato. Grabamos doce en poco más de un año. Cuando nos separamos ya no estábamos con DisPerú y acabábamos de grabar “Intensamente/Besando a Otra” para Virrey, pero ya sabíamos que estábamos acabados. Es una larga historia y no sé si quiero contarla.
Esto también me trae a la mente la mala jugada que le hicimos a Pepe Carrasco. Cuando acabó nuestro contrato con DisPerú, Pepe, que era el director de promoción de IEMPSA, anunció nuestra contratación (la cual estaba acordada) en una conferencia de prensa. Pero nosotros acabamos firmando con Virrey. Pepe era mi amigo y me jodió mucho que los muchachos decidieran proceder así. Al final, firmar con Virrey fue desastroso porque no había nadie en esa disquera que se encargara de nosotros.
Más aún, el otro día el “Chino” me decía que no deberíamos haber salido de DisPerú, y tiene razón. Rebeca Llave, la gerente de DisPerú, una mujer bella y extraordinaria, fue la primera que creyó en nosotros y nos grabó, y siempre nos trató como unas niñas bonitas y nos promocionó adecuadamente. Pero nosotros pensamos que una disquera grande nos serviría mejor- qué boludos.

¿Es cierto que hubo una relación muy estrecha de ustedes con el “Troglodita”? ¿Era algo así como el “quinto Saico”?
El Troglo era amigo nuestro y yo fui testigo del nacimiento de su hijo. También tuvimos otros amigos en el ambiente. Yo personalmente fui muy amigo de Enzo Roldán. Los Golden Boys, que integraban los hermanos Larrañaga, también fueron muy amigos nuestros. Pepe Cipolla venía a mi casa en una época con Frank Privette y otros patas del ambiente.
¿El Troglo, quinto saico? No.

Hemos oído de un personaje cercano a los Saicos llamado Héctor Gambarini, ¿lo recuerdas?
Héctor era discjockey de Radio Excelsior (creo) y era buen amigo nuestro. Otros discjockeys que eran buenos amigos fueron Vlady Artieda y Diana García, de Radio El Sol, a quienes ya he mencionado; Enrique Llamosas, de 1160; y el Cholo Galliani, de Radio Miraflores. Ellos tocaban nuestra música y nosotros visitábamos sus programas y hacíamos vida social de vez en cuando. Pablo de Madalengoitia y Fernando Casán, animador y director de Cancionísima en Panamericana Televisión respectivamente, fueron testigos de mi matrimonio.

¿Por qué se separan Los Saicos? Hemos escuchado un rumor que dice que fue porque contrajiste matrimonio.
Sí. “Papi” fue amante de mi mujer y yo comencé a salir con su novia (con quien él después se casó y a quien yo aún veo a escondidas en Washington). Mientras tanto, Pancho…
Los Saicos se disolvieron porque ya nuestra fama había menguado y no interesaba continuar. Una mañana en que salíamos de grabar toda la noche en la sala de Virrey, unas chicas que pasaban camino al colegio se nos acercaron. Nosotros pensamos que nos iban a pedir autógrafos, que era la escena habitual, pero lo que hicieron fue gritarnos “los Dolton´s son mejores”. Demolición había causado un impacto popular, pero el Perú no estaba listo para el rock pesado en ese entonces - nuestro público se limitaba a una fracción de desviantes que, como nosotros, estaban en otra dimensión. Como casi dijiste anteriormente, éramos “protopunk”
Pero esa no fue la única razón. Nos habían ofrecido una gira a Argentina, lo que hubiera probablemente significado la fama internacional; pero el “Chino”, que ya era ingeniero, quería dedicarse a su profesión, y los demás éramos demasiado arrogantes, demasiado estrellas, y  para entonces nos habíamos alienado mutuamente. Cuando los Beatles se disolvieron por problemas de estrellato y personalidad entre John y Paul, nosotros lo comprendimos perfectamente porque lo habíamos vivido tal cual. El otro día vi al grupo Police cuando fueron incluidos en el Salón de la Fama del Rock, en New York, y contaban que se separaron por la misma razón. Creo que es un problema muy común con las bandas. Pero, la verdad, me parece que en los Saicos el problema principal fue Pancho porque era demasiado pintón y todas las mujeres se le echaban, y además era el mejor músico de la banda. Y yo también soy un ególatra, sin siquiera ser ni pintón ni músico. 

Descríbenos, con tanto  detalle cómo te parezca conveniente, tu vida musical después de dejar Los Saicos.
Después de los Saicos hice un disco solo, con un sello pequeño en Lima. La canción se llamaba El Mercenario y las radios no quisieron tocarla porque era demasiado bestia: “…pelié en Kampala, maté a los negros, saquié sus ciudades, violé a sus mujeres, pero perdí un brazo…”. Mejor que no la hayan tocado. Una vez la canté en un festival en los Estados Unidos, y un cura, que era el maestro de ceremonias, me paró en medio de la canción y me echó del escenario. Tampoco lo culpo.
En esa época (del disco) mi hermano Harry me llamó desde España y me dijo que me fuera allá, que iba a ser famoso. Pero yo estaba muy deprimido en cuanto al rock, pensando que no daba para más de lo que ya había dado en nuestra corta carrera en el Perú, y no fui. Felizmente no fui porque ahora comprendo que hubiera sido un gran hit, me hubiera súper profesionalizado y, una de dos, aún estaría cantando rock o hubiera muerto endrogado porque los españoles son extremos y la cultura bohemia me habría devorado
Luego fui a dar a Argentina y un representante artístico me llevó a hacer una audición con el sello Music Hall, donde grababan Los Iracundos, Palito y Leo Dan. Les canté algunas de mis canciones y les gustó aunque ninguna era rock (en esa época me había dado por componer cosas como las de Charles Aznavour y Piero) y comenzamos a planear una grabación, pero el proyecto no progresó. Fue una suerte que no les enseñara Demolición porque ahí sí que se hubiera enloquecido por grabarme y, lo mismo que España, aún estaría cantando rock o ya estaría muerto.  Sabes, a los 20 años Mick Jagger decía que si a los 40 aún estuviese cantando rock se suicidaba –ya tiene 60 y sigue.
En los Estados Unidos mi música realmente se desarrolló porque comencé a cantar en bares y restaurantes y me vi obligado de salir del onanismo musical de mí, mis propias canciones y yo mismo, porque tenía que cantar cosas que todos conocieran. Me hice de un repertorio que incluía Leonardo Favio, Roberto Carlos, Raphael, Javier Solís, Carlos Gardel, etc., etc., y también Beatles, Bobby Vinton y Rolling Stones, y los cantaba con mi guitarra e imitándolos, lo que realmente me enseñó a cantar e introdujo nuevos y variados matices en mi cultura musical.
Después canté por más de un año con una banda de salsa en Washington. Aprendí mucho, pero creo que la salsa, aunque me gusta mucho, no es lo mío. “Papi” me miraba cantar y se cagaba de risa. Es que cantar salsa vaya y pase, pero sonear (esas improvisaciones que se hacen con los coros) es otra historia –para eso hay que haber nacido en un barrio de Nueva York o Puerto Rico, que es de donde los demás integrantes de la banda venían. Hasta hoy no entiendo por qué me dejaban cantar con ellos.
Luego, por 15 años, no toqué en otro lugar que en tertulias familiares, aunque nunca dejé de componer. En mi vida debo haber compuesto alrededor de doscientas canciones en prácticamente todos los estilos y en tres idiomas (además del Ingles, hablo fluidamente el portugués porque estudié agronomía en Brasil).
Hasta que un día, harán ocho años, llegué a Colombia –tierra de música caliente y ritmo sabroso. Para la cumbia si que soy un natural: compuse algunas y una disquera en Miami se interesó y acabé grabando un CD tropical en Colombia, con músicos extraordinarios (incluyendo algunos del Grupo Niche). El CD incluye cumbias, boleros tropicales, un merengue y (me cago) tres salsas, todas compuestas por mí. Después de grabar, la disquera se dio cuenta que estoy muy viejo para mercadearme y que no soy tan buen cantante como compositor, así que el CD quedó archivado. Pero a mí eso no me importa porque la experiencia fue formidable y aprendí tanta música que simplemente digerir todo ese conocimiento me puede llevar el resto de la vida. Además tengo el CD para pajearme escuchándolo. Creo que voy a ponerlo en la Internet, junto con las canciones de los Saicos, para que se las baje quien quiera.
Hoy en día mi vida musical es muy rica (tanto en riqueza como en “qué rico”). Hace algunos años, un piano se apareció súbita e inexplicablemente en mi apartamento en Washington (un mes después me enteré que mis hermanos lo habían puesto ahí). Obviamente, no tuve más alternativa que tocarlo. En realidad no es tan difícil: tocas guitarra con la mano izquierda y cantas con la derecha. Ahora tengo un sintetizador con el que puedo hacer cualquier instrumento que se me ocurra y además en cámara lenta. También tengo todo un estudio para grabar profesionalmente lo que quiera, cuando quiera –o más bien cuando pueda, porque viajo por el mundo entero perpetuamente (esto lo estoy escribiendo en Tanzania). También tengo a “Papi”, para joder juntos con la música, y tenemos el Karaoke que nos da las pistas de prácticamente cualquier canción que querramos cantar. ¡Coño! Sí que nos divertimos.

Teniendo en cuenta la vigencia que mantiene su música entre tantos conocedores como aficionados comunes ¿tendrías algún interés en reunir a Los Saicos, quizás para un concierto o varios, una grabación?
Sé que a Pancho y al “Chino” les va a disgustar esto, pero la verdad es que, a pesar que sería bárbaro, no le veo ninguna posibilidad. Todos somos grandes y tenemos negocios que atender, y cualquier proyecto musical toma una clase de tiempo que no creo que ninguno de nosotros pueda invertir. Yo estoy armando un estudio más completo y cuando lo termine tengo la intención de invitarlos a tocar; pero ¿cuánto tiempo piensas que podrían quedarse en Washington? Y un concierto tampoco es económicamente factible. Los Saicos ya fue. Sin embargo, si es que finalmente nos reunimos en Washington, es posible que hagamos algo aunque no sé qué. Yo tengo un par de rocks inéditos que me gustaría probar -¿qué cosas interesantes traerán ellos?.

Muchísimas gracias, Erwin. ¿Algo más que quieras agregar?
Me da gusto el poder decirles que hoy en día ya no robamos cadáveres sino que solamente nos comemos la carne humana de donantes (aún cruda-por supuesto).






No hay comentarios:

Se ha producido un error en este gadget.