Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


viernes, 2 de noviembre de 2012


ERNESTO NETO
1964. Rio de janeiro, Brasil






Un nuevo valor es introducido por este artista en la escultura contemporánea: el olor. El otro, la interacción física por parte del espectador, también muy representativo de su obra, tiene  sin embargo unas raíces más claras provenientes de su propio país, del Neoconcretismo que ya practicaron Helio Oiticica y Lygia Clark.
Sus primeras obras, en las que las medias y las bolitas de plomo, y ya le servían como elementos para cuestionar cualidades consideradas intrínsecas en la escultura, le llevan directamente a una investigación mas sistemática ya en los 90 en la que los materiales juegan un papel fundamental. Así contrapones las cualidades de distintos tipos oponiendo su aparente elasticidad con fragilidad de otro, o su peso y levedad, estudiando incluso equilibrios a priori precarios, además de introducir materiales nuevos, que iban a desbancar el exclusividad del adjetivo regido del lado de la escultura actual.
Un paso mas allá le lleva a introducir en los tubos cosidos de tela, una tela suave y traslucida que asemeja la piel grandes cantidades de especies olorosas (cúrcuma, clavo, azafrán, comino) de varios colores, que rebosan por los poros de la tela se esparcen por el suelo, inundando el espacio mucho mas allá de los límites de la propia escultura, como en puff puff(1996). Poco después, desde el techo hasta el suelo, como frutas maduras caen pesadas estas extremidades que con los títulos O ceu e a anatomía do meu corpo(1998), acontece na friccao dos corpos(1998), refuerzan la idea de la importancia del cuerpo humano en la obra de neto.Tal vez la máxima dimensión del trabajo de estas formas , lo lograse en su instalación para la bienal de Venecia , para la que creo la instalación O Bicho(2001). Sus grandes dimensiones, envolvieron al público asistente, haciendo que la obra de neto pasase de una dimensión más intima a otra mucho más popular. Pero la definitiva participación por parte del público, la ha logrado con una serie de instalaciones tituladas conjunto Nave: Nave noiva(1998), Nave deusa(1998), Nave cosa (1998-99), de las que han derivado otros muchos proyectos hasta la actualidad, como una instalación para el Malmo Konsthall de Estocolmo(2006). De formas  blandas, sensuales, y orgánicas, estos espacios protegen y resguardan al espectador. El contacto con su obra llega a ser tan directo por parte del espectador, que la obra solo se convierte en tal en el momento en que el espectador toma posesión de ella, justo cuando la invado con su propio cuerpo y la desarrolla en el espacio, con esa premisa ha creado los Ovaloides(1998) y llevándolos un poco más lejos los Humanoides (2001), con los que, como si su vestido se tratase el público puede endorsarse una de sus mórbidas obras.





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