Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


jueves, 15 de noviembre de 2012


MALAS Tierras
El destino ha querido que Mister Lonely sea el último tributo en vida  a Michael Jackson , un tributo extraño y discutible como su propio creador, el norteamericano Harmony Korine.


Fue una voz inconformista y transgresora en el cine americano de los noventa. Acusado de chuvinista, miserabilista y además, sus filmes iniciales se fueron forjando desde su experiencia y exploración del continuo absurdo de la decadencia de la vida dentro de la “Norteamérica profunda”, aquella que Ford y Wayne vanagloriaban y justificaban. Harmony Korine (quien la conoce bien) decidió desenmascárala atraído por observar el continuo descender de la naturaleza humana en los recónditos espacios  sub-urbanos de su nación.
Así, Gummo salió a la luz. Su inclasificable opera prima de 1997 contento a pocos y genero rechazo hasta odio en muchas. Ya se había planteado la semilla para una de las obras más personales y contraculturales de aquella década. Y es que inicialmente, Gummo puede ser confundida como un filme superficial y oportunista pero basta fijarse bien en sus personajes, en la forma en que son mostrados y pintan como víctimas y victimario de su realidad, para darnos cuenta que el filme de Korines es mucho más de lo que se estructura de mosaico inconexo de situaciones puede explicar. Al igual que Faces de Cassevettes, convierte lo ordinario en extraordinario, un logro creativo y artístico sugerido desde la vulgaridad y desesperanza de sus participantes.
Con este filme, nosotros, los espectadores, podemos contactarnos y recibir un golpe, ver frente a frente los bajos fondos de la existencia humana, y, por más naturalista que sea sociedad/imagen presente, encontrar que no estamos muy lejos, moral e intelectualmente, de ellos. Korine no necesita futuro distopico para mostrarnos al humano animalizado, salvaje, rendido; para el realizador, esa realidad es un gran catalogo de fenómenos de circo que buscan provocar a los burgueses espectadores de cine. Hamrmony Korine, con su primera película, se estableció como uno de los más radicales y polémicos cineastas de su generación, pero también como del que más se esperaba y intrigaba, ¿Cómo haría para sobrepasar a Gumo? se convertiría en un misterio y una apuesta. Su originalidad, tal vez, era consecuencia de tener una visión que buscaba confrontar y desconocer cualquier tipo de influencia directa desde el cien en si. Si bien se detectan momentos de Bresson, de Malick y hasta de Tarkovski, lo interesante de Korine es su empecinamiento por encontrar algo nuevo en el cine, por encontrar nuevas imágenes y significados basándose en una experiencia mundana de observación o autobiografía o en la música o en la pintura, contraponiéndose a toda una corriente de cineastas de su generación y anteriores que eran influenciados principalmente (y otros  únicamente) por el séptimo arte.
Años pasaron y Korine regreso con Julien Donkey Boy (1999), basándose en vivencias de un familiar victima de esquizofrenia. Influenciado por el movimiento dogma 95, la narración se focaliza en un protagonista, Julien (Ewen Brenner), y su entorno familiar. Korine personaliza la historia para abandonar a julien, en las consecuencias para sí y para los suyos de su enfermedad a través de la confrontación de personajes en extremo complejos como el padre (Werner  Herzog)envuelto en su propio laberinto de sueños y mitos, negándose a compartir el dolor de su hijo y comprenderlo; y como Pearl (Chloe Sevigny), una mujer de bondad inmensa  e inocencia que le conceden características religiosas, e introducen la historia interpretaciones bíblicas casi alegóricas. Y, por supuesto, como Julien, quien es controlado por su enfermedad y el temor a esta, que inunda su pensamiento. Es también el filme más lirico de Korine pues las imágenes tienden a enaltecer y sublimar el paisaje tanto urbano como rural, pero jamás olvidándose de que está filmando una tragedia, una vida de sufrimiento donde la felicidad es efímera y se refiere más a un recuerdo retocado que de la realidad.


Transcurrieron ocho años para que el guionista de Kids volviera a estrenar una cinta, este caso es Mister Lonely(2007) una nueva generación de cineastas había surgido quizá con menos fuerza que aquella de hacía diez años, pero mucho había cambiado, esta vez parece que la madurez sorprendió al cineasta, le volvió humanista quizá, idealista. Esta vez Korine elige retratar a un grupo de imitadores; el protagonista  un doble de Michael  Jackson (Diego Luna), quien luego de su encuentro con la doble de Marilyn  Monrie ( Samantha Morton) es invitada por ella a una isla donde habitan solamente un tipo de personas. Vemos a la Reina Isabel ll, a Abraham Lincoln, Shirley temple, Charlie Chaplin ente otras imitaciones.
Si decimos que Gummo sus personajes eran fenómenos, aquí lo son también, pero con conciencia de condición, y actuando en función a ella. Lo que buscan es aparentar y luego trascender la barrera de la personalidad, muy seguramente apegados a la idea de la construcción de una utopía. Sin embargo, una tragedia echara por tierra el mundo imaginario de los soñadores. La empresa naufraga y Michael Jackson (o su doble) retornan a cas pero mayor experiencia: ha aprendido que no importa morir si es que se a vivido con dicha.
Ya existen noticias de que Trash Humpers, el nuevo filme de Harmony , está terminado y que se está preparando su estreno. Nada mejor que la actividad para seguir constatando la evolución del antiguo enfant terrible americano en un referente de resistencia y creatividad cinematográfica muy necesaria estos días.


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