Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Portishead | Dummy (1994)


Sello discográfico | Go! Dics
Producción | Portishead · Adrian Utley
Dirección artística | Ich And Kar
Nacionalidad | Reino Unido
Duración | 45:30

<Dale a Beth un tema de acompañamiento y su estilo será camaleónico>


El debut de Portishead, Dummy, es la piedra filosofal del trip hop de los 90, un género que no inventaron (ni reconocieron) pero que sí se redefinió con este fabuloso álbum. La banda  había despuntado en la escena de Bristol, al oeste de Inglaterra, a la sombra de la áspera realidad económica que había legado margaret Thatcher: la cantante Beth Gibbons conoció a Geoff Barrow en el plan de creación de puestos de trbaajo, con el que ella se podía financiar los conciertos en pubs. Pero tomaron una ruta musical diferente de la de sus almas gemelas, lo más bailables Massive Attack y Tricky, el rapero surreal.


Tenían un sonido oscuro y envolvente que amalgamaba a la perfección toda una serie de elementos inéditos en sus ritmos inconexos:  film noir, humos de jazz, la voz exquisitamente desmodulada de Beth, la maestría de Geoff a los platos y la supremacía para componer. Comprobado en <Sour Times>, por ejemplo, y encontraréis una canción deliciosa construida a partir de una simple de la partitura  de lalo Schifrin para la pieza <Danube Incident> de Misión: imposible. La voz visceral de Beth suplica y alza  el vuelo sobre un devastado e interminente paisaje musical, en que los misteriosos patrones de traza Adrian Utley a la guitarra surf se mezclan con los incansables platos  y samplers de Barrow.


El extraño y seductor hechizo que aún lanza el álbum lo convirtió en el disco del año de 1994 según varias revistas británicas, tan diversas como la Mixmag, The Face o la Melody Maker. A principios del 95 , apoyaa en la cruda intensidad de la parte vocal y las guitarras, la seductora y lánguida <Glory Box> entró en las listas británicas de pop en el nº 13. Al final del mismo año, Portishead habían vendido más de 150.000 CD en Estados Unidos y en el Reino Unido habían ganado el prestigioso Mercury Music Prize .


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