Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


lunes, 23 de julio de 2012

Eno | Another Green World (1975)




Sello discográfico | Island
Producción | Rhett Davies · Brian Eno
Dirección artística | Tom Phillips
Nacionalidad | Reino Unido
Duración | 40:47 

<Quería hacer música con conexión emocional>

El tercer esfuerzo de Brian Eno en solitario nació cuando, estando él inmovilizado mientras se recuperaba de un accidente de coche, descubrió las propiedades atmosféricas de la música. Con un background que incluía dos albums manejado sinterizadores para la banda suprema del art-glam, Roxy Music, una colaboración con Robert Fripp basada en las repeticiones y dos discos de avant-pop en solitario, este inglés enigmático estaba a punto de dar comienzo a la música ambient.

 

A pesar de identificarse a sí mismo como un  no-músico, Eno es un hombre culto con estudios en escuelas de arte. También ha sido un respetado productor(Talking Heads, Devo, U2) y artista visual, y siempre ha estado altanto de las vanguardias y le ha ido echando un ojo a los avances más experimentales de la música contemporánea, como por ejemplo el krautrock, hasta el punto de poderlos manipular él mismo para darle forma a una nueva estética plena de significado.


En Another Green World, Eno creó una Hermosa confluencia de pautas del pop y el rock tradicional con paisajes sonoros ambientales. Ingenuo y minimalista, el disco era al mismo tiempo profundamente conmovedor y sofisticado, e intercalaba cinco piezas vocales altamente emotivas, de una poesía aliterativa y críptica, junto con nueve imaginativas piezas instrumentales. <I’ll Come Running> y <St. Elmo’s Fire> son las mejores de las vocales, ambas adornadas por la extraordinaria guitarra de Robert Fripp. 


También participaron John Cale y Phil Collins, y aportaron un deje similar al sonido de la banda de Collins, Brand X, sobre todo en las piezas más jazz-rock, como <Zawinul/Lava> y <Sky Saw>.
Pero fue la cautivadora voz de Eno, así como su colección de instrumentos hechos a medida los que propulsaron el álbum hacia nuevos territorios musicales. La <trilogía de Berlín> de David Bowie, Low, Heroes y Lodger, se benefició de la aportación personal de Eno y se aprovechó y se inspiró enormemente en esta obra maestra.

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