Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


lunes, 13 de agosto de 2012

Röyksopp | Melody A.M. (2001)


Sello discográfico | Wall Of Sound
Producción | Ole J. Mjos · Röyksopp
Dirección artística | Tom Hingston Studio · Röyksopp
Nacionalidad | Noruega
Duración | 45:58

<Los ingleses dicen “ Rouksoup” y los franceses “Rueksupé”.
Es un buen nombre…, mejor que… “Jodidos Bastardos” o algo por el estilo>


Los habituales y cansinos mantras – no hay nuevas grandes canciones, el dance y la música electrónica son pura repetición machacona, etc. – se evaporaron con la delicia digital, pegadiza y seductora, que es <Eple>, el primer single de Melody A.M., que dio el pitido de salida del nuevo siglo para muchos de nosotros. Se extendió  por los clubes underground de Europa hasta llegar a un público más amplio: felizmente ubicuo en el iPod, anuncios de la tele, cuñas de radio, hilos musicales… aparentemente desde la nada.
¿ Y de qué van poniéndose a la banda ese nombre? <De hecho, una banda nunca se debería llamar Röyksopp…>, admitió Svein Berge en referencia al fenómeno musical que había creado junto a su cómplice musical Torbjorn Brundtland. Pese a ello, este álbum de debut ha vendido hasta la fecha más de 750.000 copias en todo el mundo (400.000 en el Reino Unido), y se mantuvo en las listas durante dos años consecutivos.


Los dos hombres se obsesionaron con la composición electrónica durante sus años de adolescencia en Tromso –en pleno círculo polar ártico-en los 90. Entre sus influencias, destacaban a Eric Satie, Francis Lai (un maestro de las bandas sonoras del porno artístico) y Portishead. Pero su gracia reside en las melodías inolvidables y el control total de la paleta electrónica, desde los tonos mas sutiles y los ritmos más bailables hasta la imponente simetría de sus arreglos. Todos los colaboradores al micrófono tienen una voz apesadumbrada y exquisita que se suma a la vulnerabilidad y humanidad que el dúo inyecta a su música.
Gente como Moby, Pulp y Orbital aplaudió esta obra lo cual ayudó a consolidar la popularidad de Röyksopp (en 2003 hicieron de teloneros de los últimos en una gira estadounidense en la que se agotaron todas las entradas).
Queda por ver si este es el primero de una maravillosa serie de álbumes o si es una pieza única.




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