Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


sábado, 30 de junio de 2012

Andreas Gursky


 1955 Leipzig vive en Düsseldorf

París Montparnasse (1993)

     Andreas Gursky estudió en la Escuela Folkwang, de Essen, y en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf, donde en 1985 asistió a los cursos magistrales de Bernd Becher.Sus fotos en color de gran formato están muy influenciadas por el trabajo de su maestro.Están llenas de audacia y dinamismo, condensan una intensa aunque petrificada energía en la imagen. Las imágenes de Gursky se caracterizan por la desacostumbrada atención puesta en los pequeños detalles, en los eventos, las figuras y los motivos, que contrastan con los objetos gráficos y las formas aisladas tan típicos en los trabajos de los Becher. El fotógrafo toma como temas las situaciones actuales y los paisajes naturales.Las imágenes de Gursky captan la dimensión, la intensidad y la densidad de la actividad humana,así como el ritmo de los movimientos.
     Su foto de gran formato en colores París Montparnasse (1993), muestra una imagen anónima de los numerosos pisos de un bloque de viviendas de la clase obrera, símbolo característico de la vida en las grandes urbes de la época posindustrial. Tal como en el  realismo casi fotográfico de los cuadros de grandes ciudades despobladas, pintados por Richard Estes, la figura humana desmpeña un papel secundario en ese retrato realizado por Gursky de un inmueble parisino. La composición de la imagen es sistemática y conceptual, fría y distanciada. El artista no recurre a ninguna escenografía: el joven alumno de Becher sólo refleja, sin comentarios, lo que ya existe. Pero, independientemente de todo comentario crítico del artista, la desolación y el aislamiento de su fotografía objetiva manifiestan, por sí mismos, un punto de vista claro.
GG

''Kamiokande''

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