Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


viernes, 20 de julio de 2012

Jonathan Ive




Nacido en Londres, Inglaterra, en 1967.
Jonathan Ive estudió diseño en la Escuela Politécnica de Newcastle y después trabajó para el estudio de diseño industrial Tangerine, con sede en Londres, donde diseñó una gran variedad de productos, desde televisores y videograbadoras hasta artículos sanitarios y peines. En Tangerine también participó en la creación del PowerBook para Apple Computer en 1991. Mientras estaba trabajando en este proyecto, Ive observó que la identidad de los ordenadores era el resultado de sus configuraciones arbitrarias, y concluyó que era una gran oportunidad para crear productos nuevos e interesantes, diferentes de las cajas grises, beige o negras convencionales. Por aquel entonces, la industria informática se centraba básicamente en los aspectos internos de las máquinas( la velocidad de procesamiento y la capacidad de memoria), y se concedía poca importancia a su aspecto externo. Como consecuencia de ello, toda la industria estaba sufriendo lo que Ive describe como una <quiebra creativa>. Frustrado porque como colaborador externo podía ejercer poca influencia en el futuro desarrollo de los ordenadores, en 1992 entró a formar parte del equipo de diseñadores de Apple, y fue nombrado director artístico. No obstante, hasta que Steve Jobs no regresó a Apple, el equipo no pudo centrarse en la <búsqueda de un buen diseño>. Jobs se dio cuenta de que Apple necesitaba recobrar su identidad, que había quedado oculta tras una mentalidad de <diseño colectivo>. El día de su regreso marcó el comienzo del proyecto iMac, el iMac de color turquesa transparente (1998), con su forma orgánica curva, rompió todos los esquemas. Por fin aparecía un ordenador de aspecto desenfadado y con un fuerte carácter identificativo. En el momento de su lanzamiento al mercado, resultó obvio que Apple (cuya cuota de mercado había descendido hasta un ridículo 3% en 1997) había apostado por un ganador que podía hacerle recobrar su fortuna. El fin de semana posterior a su lanzamiento se vendieron más de 150.000 iMac. Gracias a una campaña publicitaria con el eslogan < Chic, no Geek> (elegante, no cursi), el iMac se convirtió en el ordenador más vendido de Estados Unidos( y lo que resulta sorprendente, se vendió más por su diseño que por su tecnología).
Los diseños de Ive han logrado diferenciar con éxito los Macs de los PCs.
Además, no hay duda de que la gente que compra productos de Apple Computer por su aspecto se queda maravillada por el sencillo sistema operativo que incorpora la compañía.

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