Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


miércoles, 11 de julio de 2012

Caqui, kaki o khaki.



Es imposible decir que un hombre puede realmente crear un color (la naturaleza se encarga bastante bien de todo eso), pero le tocó a un oficial militar británico, Harry Lumsden, inventar ese tono particular de café que se volvió sinónimo de todo lo relativo al safari.
Lumsden fue destacado en India en 1846 y, en ese tiempo, los uniformes de los soldados eran elaborados para reflejar la grandeza del regimiento del Imperio, lo que los volvía blancos perfectos en el campo de batalla. Lumsden ordenó que el material del uniforme de sus hombres fuera teñido con lo que algunos describieron como una mezcla de café, polvos de curry y jugo de mora. (la receta exacta se perdió)
El tono resultante fue bautizado como kaki, derivado de la palabra hindi para olvo, y resultó ser extremadamente efectivo  como camuflaje en el terreno.



Unos años después, un regimiento escocés que luchaba en Sudafrica usó algo que llamaron túnicas kaki. Y en 1857, un magistrado británico formó el Khaki Risala, un escuadrón que luchó contra el ejército bengali rebelde por obtener el control de Delhi. De forma lenta pero segura, los uniformes militares color kaki en sus aventuras imperiales en el cercano oriente y en los extremos de África; los exploradores vistieron sacos y pantalones kaki mientras buscaban maravillas nuevas e inexploradas; y los administradores coloniales utilizaron trajes color kaki para reflejar la cegadora luz (y compensar el calor infernal) en sus remotos puestos de avanzada.
Muchas de las primeras piezas de ropa para safari fueron elaboradas con dril, la tela de algodón dura y densamente tejida que llevó al término kaki dril o KD. A mediados de 1880, el KD se volvió el estándar para las fuerzas británicas de la India, y el material llegó a la vestimenta civil unas cuantas décadas después.
Eventualmente, el dril fue sustituido por lino y tejidos de algodón más ligeros (que se volvieron la base de los chinos kaki) , y que también eran bastante duraderos.


Hoy gracias a pioneros que van desde Teddy Roosevelt hasta Yves Saint Laurent, lo que llamamos “ropa inspirada en el safari” no se limita a un tono de kaki, a algún tipo de tela o a la ropa exterior funcional. Es una categoría más amplia que transmite intrepidez y, ya sea que se trate de un traje elegante o de la chaqueta más ruda, es todo lo que necesitas para emprender tu propia aventura.

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