Viviendo la posteridad


Ya estamos instalados en la posteridad. En cada pequeño acto de nuestra vida cotidiana, está la intención de dejar una pequeña huella, una marca. Por ejemplo, en el mensaje que dejamos en nuestra red social favorita, ese que todos leerán si nos morimos antes de desactivar la cuenta; en las fotos de la última fiesta o reunión, que colgamos presurosos y exhibicionistas. O en los blogs que llenamos con nuestras obsesiones preferidas.

Vivimos para una imaginaria posteridad, cuando menos podemos jugar a que esta existe, y tomar la delantera eternizándonos en mensajes, ideas y opiniones.

Por eso invitamos a quien lo desee, a dejar una huella en este espacio.


lunes, 16 de julio de 2012

Jake & Dinos Chapman



Jake Chapman 1962 Londres, Inglaterra. Dinos Chapman 1966 Cheltenham, Inglaterra. Ambos residen y trabajan en Londres.
<Somos oxímoros escopofiliacos que hieren los ojos…Somos artistas>
Las figuras erróneamente realistas que los hermanos Chapman modelan, en tamaño natural, con resina sintética y fibra de vidrio son hermafroditas que acumulan todas las anomalías genéticas imaginables y que multiplican las más absurdas variaciones de brazos, piernas, cabezas y troncos; sus elementos de unión son anos, vaginas o penes erectos, que ocupan el lugar de la nariz, las orejas o la boca (<Fuck-face>, 1994, <Cock-shitter>, 1997, etc.) Esta proliferación biológica fantástica desconcierta y ejerce una inconfesable fascinación. La misma multiplicación de sus órganos sexuales e excluye estos cuerpos jóvenes de todo principio de procreación. Esas criaturas-productos de una convulsión interna, de una infracción o de una obscenidad, exultante e irónica- no son seres clonados, sino combinaciones biológicas únicas, que se niega a su reproducción. Con esa aproximación a los seres humanos, los artistas no pretenden glorificar la anomalía: su arte es un juego puramente combinatorio que intenta hacer una infinidad de variaciones, no con geometrías abstractas como un Sol LeWitt o un Carl Andre, a quienes los dos hermanos gustan de referirse, sino con partes del cuerpo humano. La dimensión verdaderamente trágica de la obra afecta al cinismo de la ambición explícita de conseguir un <valor cultural nulo>: el arte pretende únicamente producir una estética de la inercia, de la indiferencia, del desinterés.

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